Lentes Polarizadas
Cada vez son mayores y más intensas las campañas de sensibilización sobre la conducción que ponen en marcha los diferentes gobiernos, y más con vistas a las fechas estivales, donde los desplazamientos son masivos, y como consecuencia, y de manera desgraciada, los accidentes y las víctimas que los mismos conllevan. Las diferentes campañas suelen incidir en la prudencia y adecuación a los límites y circunstancias de la carretera de turno. Afortunadamente las campañas dramáticas van dejando paso a otras que entiendo resultan más productivas; no sin negar que la teoría “del palo” también influye, ya que el permiso por puntos ha conseguido frenar algo las escalofriantes cifras.
¿Pero basta con ser prudente o en su caso respetar las normas? ¿Influyen otros factores? Hasta la fecha, todos hemos conocido de manera directa o indirecta por amigos, familiares o conocidos, de la existencia de accidentes, donde a pesar de cumplir con las normas, el accidente ha tenido lugar; y sobre todo se repiten frases tales como “si lo hubiese visto antes”,” es que era de noche”, “es que el sol…..”. Resulta evidente que ver bien es una de las claves a la hora de ponerse a lo mandos de un vehículo, y por lo tanto resulta fundamental, ya no solo tener bien graduadas las lentes, sino también, llevar las lentes correctas, para una actividad, como es la conducir, que se vuelve para muchos mortales en cotidiana y diaria, y a la que a veces no se le presta la atención debida.
Existe en el mercado desde hace tiempo, si bien todavía se ven poco en las gafas montadas, las lentes polarizadas. Quizás uno de los motivos es su precio, que como todo ha bajado, y ya no son los precios iniciales, de cuando salieron al mercado, ya que existe mucha variedad, y prácticamente todos los fabricantes las comercializan, con lo que la competencia ha beneficiado en el precio final al consumidor.
Todavía recuerdo las primeras lentes polarizadas que monté, allá por el año 1.994, la verdad es que el tono y la estética no invitaban mucho, pero la verdad es que casi se podría aplicar el famoso dicho de “como del día a la noche”, ya que la diferencia entre llevarlas o no es abismal; y no solo de día, ya que en mi caso, las usabas hasta que empezaba a oscurecer, y no solo en los días soleados, sino de manera continuada.
Y si encima te gusta la conducción deportiva, todavía con más razón, porque obviamente las cosas suceden más deprisa, y por lo tanto el tiempo de reacción es menor, por lo que resulta fundamental ver y percibir todo lo que ocurre alrededor (y sin que con esto pretende ensalzar la conducción temeraria que practican algunos, sino aquellos a los que de vez en cuando, y sin molestar, nos gusta conducir algo más alegre).
Entre los pilotos de rallyes del mundial, uno de los top que lleva gafas es el finlandés Latvala, que milita en el equipo Ford (famoso últimamente por sus espectaculares accidentes), y por supuesto utiliza lentes polarizadas, como no podía ser de otra manera, ya que a esos niveles, las cosas pasan realmente deprisa, y los ojos deben adecuarse de manera inmediata a las diferentes luminosidades que van concurriendo por el tramo.

